martes, 16 de agosto de 2011

Branded to Kill [Seijun Suzuki, 1967]


Branded to Kill pertenece al cénit artístico de Seijun Suzuki, tanto que este film supuso casi el fin de su carrera, al ser despedido de la Nikkatsu tras semejante obra. Suzuki se formó dirigiendo películas de serie B para dicha productora, una de las cuatro grandes que dominaban la industria cinematográfica japonesa. Sus creaciones debían ceñirse a dos opciones: o explotar el género gangster, o explotar el género pinku eiga, una especie de porno suave sadomasoquista. Al final el director asimiló toda esta experiencia para dar un enfoque surrealista a su trabajo, algo que le duró desde 1963 (Youth of the Beast) hasta el estreno de la película sobre la que escribo. Y fue en 1977, cuando se le permitió rodar de nuevo, el año que comenzó su segunda etapa, más profunda aunque también exitosa, dentro de una industria menos férrea.

De modo que Branded to Kill es rara. Pero en el buen sentido: no es una parodia de sí misma, sino una ridiculización del mundo yakuza, en la cual todos son psicópatas que toman decisiones extremas y bizarras llevando todas las situaciones al absurdo. Así que no hay nada de glamour aquí, por muy estilizado que sea el film. Al principio me recordó a Blow Up, una película con más forma que fondo; muchos planos de detalle, contrapicados en las persecuciones, un montaje que da mucho dinamismo... Pero Branded to Kill es mucho más entretenida, nada que envidiar a una película de acción actual, sobre todo en su divertida última media hora.

Podría listar los actores (¿para qué está Internet?), que son buenos, pero no son más que comparsas de toda la locura del film y de su director. Sí cabe mencionar a Naozumi Yamamoto, el compositor de la banda sonora, que adapta su estilo con clase a cada escena. Para su época, es una obra de género atrayente y revolucionaria, que puede gustar a cualquiera que se acerque al cine clásico y/o japonés. Además influenció a directores contemporáneos como Tarantino (pero claro, ¿qué no ha influenciado a Tarantino?). 
                                                                                                   
8/10 Notable alto

lunes, 3 de enero de 2011

Cat People [Jacques Tourneur, 1942]


Hace dos días televisaron el programa 'Cine en Blanco y Negro' aka 'El Programa de Garci II', en TeleEspe (también en HD). Hacía tiempo que no lo veía por las películas o por la hora a la que empezaban, pero La Mujer Pantera tenía buena pinta. En la presentación del inicio los contertulios hablaron del surrealismo e intentaron recordar si se estrenó en España. Se mencionó al No-Do y entonces empezaron a cargar contra los imbéciles (textualmente) falangistas que valoraban con mal gusto a los Rolling o a las vanguardias. Antonio Martínez Sarrión, creo, recomendó ver esta obra en V. O. , ya que el doblaje es horrible, sin respetar los silencios, y hasta la música ha cambiado, tanto en la partitura como en el volumen. Así que yo también recomendaría la versión subtitulada para captar todos los matices.

En la época que corresponde a esta cinta los productores de cine querían exprimir al máximo el joven y rentable género del terror (como ahora con los zombis). En el departamento de serie B se buscaba el éxito con un desembolso mínimo (130000 $ en este caso), pero en aquellos años existía algo diferente a la época actual. Todos los trabajadores de los estudios, descendientes directos de inmigrantes de muchas nacionalidades, eran amantes del séptimo arte. Se negaban a trabajar lo justo, cobrar su cheque y hacer caja aprovechando la tendencia. Para ellos los medios no eran una excusa, sino un aliciente. Jacques Tourneur y el productor Val Lewton no usaron monstruos y se centraron en el misterio, en las sombras y la psicología, no tanto en el horror. Los planos son muy escuetos, y se podrían diferenciar las escenas de la pareja protagonista, más cercanas al drama, y las escenas oníricas y de terror, donde brilla el montaje (Mark Robson) y la cinematografía (Nick Musuraca). Destacan la escena de la hipnosis y, sobre todo, la de los pasos y la de la piscina, con los barrotes detrás de la puerta abierta y su final.

Ante esa falta de medios, todo el peso recae sobre la historia. El guión es notable: aunque en el inicio es algo inocente y aburguesado y luego recurre a los manidos tópicos freudianos de la época, es exótico con detalles como el del rey de Serbia, otros curiosos como el del gato en la caja, y trata los celos, la falsa felicidad de la rutina y la continuidad, y diferencia entre la represión sexual de Irena Dubrovna (Simone Simon) y la independencia de la ingeniera naval Alice Moore (Jane Randolph). Puede que porque en La Otra estaba Paul Newman no puede evitar acordarme de la relación de pareja en El Jugador (obra maestra), y por eso eché en falta mayor profundidad en los diálogos, claro que eso influye en el tono frío de la película. El reparto es muy competente, contando con las ya mencionadas, el soso protagonista Oliver Reed (Kent Smith), el mujeriego psiquiatra Louis Judd (Tom Conway) o la Mujer Gato (Elizabeth Russell).

Aparte de los anteriores errores, el juego de sombras, excelente en el resto de la obra, carece de esa veracidad, de esa impresión en la escena del doctor, en la cual Simone Simon, aun siendo bella, no tiene un rostro tan felino como para causar el miedo. Son sólo fallos puntuales en una película que, aunque no sea perfecta, es clave en el género del misterio por su elegancia, el increíble talento de crear una maravilla con pocos recursos y lo disfrutable que resulta (además de un metraje perfecto), tanto que fue un referente para cineastas contemporáneos como Hitchcock.


9,3/10 Excelente

martes, 7 de diciembre de 2010

Long Distance [Onra, 2010]

  Onra - Long Distance by subraw

Como mencioné hace dos entradas, Dâm-Funk no ha editado LP de estudio este año, solo un notable EP y una selección de sus primeros trabajos (Adolescent Funk) de los que destacan únicamente aquellos en los que su idónea y personal voz sorprende. Pero el funk moderno ha tenido por lo menos una representación este año. El productor parisino Onra creó Long Distance, un álbum que a diferencia de Chinoiseries, una mezcla de pop, folk y otros sonidos exóticos vietnamitas, suena a funk y disco de los 70 y 80.

El trabajo consta de 21 pistas, contando intro y outro, generalmente de corta duración, al estilo de Strictly Jabugo Series, de DJ Griffi. Principalmente son instrumentales, salvo algunas canciones con vocalistas, pero las voces tienen un papel mucho mayor que en Toeachizown. Dâm-Funk basa su funk en sintetizadores con los que crea melodías, atmósferas y texturas. Onra, en cambio, usa multitud de samples al estilo de J Dilla, consiguiendo mayor variedad (por ejemplo, en sus guitarras o las armonías vocales), pero menor profundidad y progresión. Las letras (tanto de los vocalistas como de los samples) no tienen una finalidad literal, sino la de suscitar emociones o crear ambientes. Todo esto resulta en música tan moderna como el buen hip-hop, tan elegante y cálida como el mejor funk. El nivel general es alto; sorprende "Mechanical" por un cierto parecido a Justice (Onra es francés, después de todo), y "We Out Buddy" resume buena parte de la esencia Costa Oeste del LP. Personalmente destacaría "My Mind Is Gone", "High Hopes", el pedazo de 'bedroom soul' de "Send Me Your Love" y el temazo que da nombre al disco.

Naturalmente, no todos los beats se salvan. Algunos no consiguen evitar ser repetitivos, pero la selección queda a gusto del usuario. Eso deja la incógnita de si un álbum con más canciones al uso (con ese gran crooner llamado Olivier Daysoul, ¿o quizá con Dâm-Funk?) sería redondo. No obstante, para fiestas, para bailar en casa, para subir el volumen del equipo del coche, etc etc, este gran disco es la perfecta dosis anual de modern funk.

Te gustará si te gustan: El modern funk, DJ Griffi, J Dilla, Dâm-Funk.

8/10 Notable alto

sábado, 9 de octubre de 2010

The ArchAndroid [Janelle Monáe, 2010]


The ArchAndroid salió a la venta el 18 de mayo en los Estados Unidos; lógicamente en España se puede conseguir de importación. El EP The Chase (2007, con la Suite I) llamó la atención de Sean "Diddy" Combs, el jefazo de una Bad Boy Entertainment muy venida a menos. Por suerte Diddy ya no mete la mano donde no debe y Monáe ha tenido libertad total para realizar un proyecto variado y alejado del mainstream (por demérito de los artistas comerciales, no suyo).

Este es un trabajo conceptual, cuya historia se resumiría así (Allmusic.com mediante): Monáe fue generada en el siglo 28, traída al siglo 21; sus órganos fueron clonados y re-utilizados para el androide Cindi Mayweather, cuya misión es liberar Metropolis de una sociedad secreta de opresores. De este modo se tratan temas como la predestinación, la segregación, los sentimientos en los robots (el amor sobre todo, ¡entre robots femeninos!), y todo en un contexto sumamente freak. De todas formas, las letras no tienen tanta importancia; lo importante es escuchar este collage de estilos tan sorprendente y bien desarrollado.

Tras el primer tema orquestal ("Suite II Overture"), pueden aparecer las primeras comparaciones con Prince. "Dance or Die" (junto con el poeta Saul Williams), es electro-funk muy up-tempo y bailable. La letra relata la posibilidad de evasión o lucha en un mundo sumido en crisis ("This man wants to see another jubilation/
And that man wants us in emancipation
"). Sin cortes viene "Faster", donde empieza el giro hacia el R&B. Posteriormente, "Locked Inside" es soul claramente influido por "Golden Lady", de Stevie Wonder. Habla sobre la incomunicación, la muerte lenta de la música, los artistas que venden mentiras con su música, con algún verso algo antiguo. Es uno de los mejores temas, pop bello y espacioso. El soul-pop continúa en "Sir Greendown", y en "Cold War", quizá un poco Rihanna, pero Janelle la defiende muy bien.

Después viene lo bueno. "Tightrope" es funk con mucho soul, espéctaculo old-school con su amigo Big Boi, tarareando na, na, na, na, na para después deleitarnos con una de las estrofas a las que nos tiene acostumbrados, con una gran respuesta de Monáe; todo acompañado por clásicos coros y metales. Tras ello la extrañísima "Neon Gumbo", y aún más sorpresa resulta ser "Oh, Maker". ¿Qué es eso, neo-soul, folk-pop secuenciado? No se puede describir, hay que oírlo, porque la artista lo hace todo muy creíble. Ahora pasamos a terrenos punk ("Come Alive") donde Janelle da unos muy buenos gritos y la guitarra acústica queda fuera de lugar (queda compensada por la eléctrica). "Mushrooms & Roses" es uno de los momentos más The Love Below y más Prince del álbum, pop-rock psicodélico con solos de guitarra, que quizá divaga demasiado.

La "Suite II Overture" (con toques a lo Bioshock) deja paso a "Neon Valley Street", otra vez soul-pop con ritmos de MPC (¡y un sample de Rodgers & Hart!) y voces robóticas, donde la voz brilla y reina bien acompañada por la producción. "Make The Bus", colaboración con sus paisanos of Montreal, representa justo lo más desacertado de The Love Below, por simple, desacertado y sobreactuado. "Wondaland" es pop-electrónico algo futurista pero también de cuento con toques de humor. "57821"(con Deep Cotton) es pop sencillote, con letras que se asemejan en épica y ambientación a Led Zeppelin, pero es más apropiado para ambientar una película medieval que para el futurismo. "Say You'll Go" continúa con el pop, más bonita y elaborada, aunque parece que la larga duración no beneficia su estilo. Retiro lo dicho: "BaBopByeYa" son 9 minutos dignos de escucha por su elegancia, un pop vocal clásico que por poco no es idóneo para una película antigua de espías.

La mezcla de este disco puede sumar puntos pero también restar, pues es muy sorprendente pero le falta coherencia. Y aparte de las canciones anteriormente mencionadas que están producidas por debajo de la media del trabajo, se echan mucho en falta momentos donde brille más la voz de Monáe, y momentos más funk. Por otra parte, objetivamente, o si lo toman como un álbum de soul-pop, éste sobrepasa con creces a cualquier grupo actual de prog-rock épico, pues The ArchAndroid es apabullante y extremadamente ambicioso, mezcla de estilos como ya no encontrarán. Además, como la mayoría de grandes álbumes este año, la artista sabe cerrarlo perfectamente y, con excepciones, las canciones son directas, no se pierden en divagaciones pretenciosas y tienen una justa duración. Si esto se repite, Erykah Badu tendrá que compartir su trono como reina del buen R&B.


8.5/10 Notable alto

viernes, 24 de septiembre de 2010

Algo más de música

Otro de los grandes trabajos en lo que llevamos de año, The ArchAndroid es un trabajo lleno de honestidad y creatividad, con mucha calidad aunque no se transforme en ventas. Amiga de otra de las personalidades de la actualidad sonora, Big Boi (Sir Lucious Left Foot...The Son of Chico Dusty), Janelle Monáe es la autora de éste álbum y aquí demuestra su valía en una actuación fuera de lo común en el show de David Letterman.

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Dâm-Funk, la cabeza que engendró ese divertido y funky Toeachizown (2009) que ya mencioné en la crítica de Black City, sacó hace poco el notable EP Hood Pass Intact.. Y calentito viene este vídeo de la canción que le da título, aunque en realidad deberíamos considerarla una toma del Toeachizown, pues no aparece el legendario rapero MC-Eiht en esta versión. (Mientras escribo esto veo que el 26 de octubre -en los USA, claro- sale Adolescent Funk, con 14 pistas de su creación desde 1988 a 1992)

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Black City [Matthew Dear, 2010]


Llevaba tiempo esperando un álbum como éste. Tras Toeachizown (2009), que aparecerá más tarde en este blog, quería otro disco de electrónica realmente moderna, aunque para ello se recurra a formas tradicionales, como ya hizo Dâm-Funk. A Matthew Dear le descubrí en 2008, un año después de Asa Breed pero con "Don and Sherri" todavía pegando fuerte, y con numerosas canciones suyas sonando en las páginas cool francesas.

Black City está recibiendo la etiqueta de avant pop y siendo comparado con el Bowie de Lodger, pero este trabajo simplemente es techno inteligente, con ritmos y sintetizadores verdaderamente modernos (no como los de ciertos productores ahora en Los 40...), a los cuales Matthew sabe dar un significado como nadie, creando texturas perfectas para cada tipo de tema. "Honey" ya deja claro el discurso general de este trabajo. Oscuridad, ritmos cavernosos como la voz de Dear, una especie de mantras... El registro cambia a los terrenos de LCD Soundsystem en la siguiente canción, "I Can't Feel", más juguetona y bailable, que parece agridulce cuando está hablando de sexo y de evasión. Los tres temazos se sucederán inmediatamente después. Nueve minutos de baile en extraordinaria progresión depara "Little People (Black City)". Matthew Dear es un vocalista muy limitado, pero su dominio del tratamiento sonoro le permite tener pistas vocales totalmente competentes en varios tonos. Si además haces que la melodía de un sintetizador acompañe tu estrofa, vanguardia se reúne con tradición. La canción termina un poco industrial, y entonces aparece "Slowdance". Más directa pero igual de bella que "Little People", su manera de crear sentimiento a partir de la cotidianidad y las relaciones me recuerda a The XX. Todo está conectado. Este disco no tiene algo tan pegadizo e infalible como "Don and Sherri"; quizá la pista con mayor parecido sea "Soil to Seed", pero ésta es incluso más minimalista y con el único fallo de que se acaba antes de que te des cuenta.

Pero no todo es perfecto. "You Put a Smell on Me" es una preferida en Pitchfork.com, pero aunque tenga una letra descarada aquí la música es algo más importante, y sus repetitivas estridencias bajan el momentum del álbum. "Shortwave" remonta un poco el rumbo. "Monkey" tiene mejor estructura y mejor trabajo. "More Surgery" divaga demasiado, no evoluciona tanto como me gustaría. En ésta apreciamos (en algún matiz de canciones anteriores intuíamos) que la música de Dear podría formar parte de cualquier film ida-de-olla indie. Eso sí, el artista sabe como finalizar un disco. "Gem" es preciosa, una balada pop que ya quisieran muchos pretenciosos que se rodean de violines y timbales para ocultar letras vacías. Elegancia para trazar una disculpa sincera y emotiva a todas las revelaciones de canciones anteriores.

Este es el único problema del álbum. Tras una primera mitad sin fisuras, la segunda es demasiado irregular y demuestra que Matthew no se maneja tan bien en terrenos ambient como en pistas de baile. Con todo, Black City es una escucha recomendada y un claro grower, con una justa duración y una fluidez que te hacen disfrutar las pistas como si los minutos pasaran volando. Posiblemente el productor se ha hecho considerablemente bueno, creativo y completo como para limitarse a público únicamente afín al baile. Reconociendo que LCD Soundsystem no están al nivel de Sound Of Silver (2007), Black City es el disco de electrónica del año.

Te gustará si te gustan: 
LCD Soundsytem, el techno con mensaje, la electrónica pulida y rica en melodías.

8,2/10 Notable alto

martes, 7 de septiembre de 2010

Atocha Rendezvous

El karma me ha preparado un pequeño infierno hoy en Cálculo, posteriormente aligerado con un vídeo sobre los instrumentos y la seguridad en el laboratorio. Esta interesante hora estaba ambientada por una magnífica banda sonora en la cual de forma cíclica se repetían sintes ochenteros tan cutres como siniestros. Ni los de Coronet Films.

Ayer fue una jornada más llevadera. La primera clase inexistente, la segunda era Física I, y por fin pude escapar de ese búnker de hormigón y ladrillo sin césped (todavía ni siquiera pista de fútbol sala). Anduve por la Ronda de Atocha hasta el Reina Sofía, subí hacia el Caixa Fórum, y por allí busqué un sitio apartado y fresco para aislarme temporalmente de mi presente universitario. En un restaurante (del norte, ponía en el cartel, pero dentro sólo había cuadros con barcos de pescadores) vi que dentro del menú ofertaban revuelto de champiñones con bacon y filete de ternera a diez euros. Eso fue suficiente para que entrara y entre parroquianos más amistosos que la media pasara al comedor.

No quería privarles de su Marca diario, así que en la sala escuchaba a los comensales. Trabajadores de la zona, la crisis, un tono de voz general in crescendo, debates culturales sobre La que se avecina (totalmente de acuerdo con la niña, que se maravillaba de su reparto). Y la comida estuvo bien, con un filete tierno y sabroso (aunque con las típicas patatas-de-menú), y el café con hielo que me despejó para el laboratorio de la tarde. Tranquilos, de eso no escribiré. Si la foto es de Mastroianni es porque en el Caixa Forúm hay una exposición de Fellini, que tenía que ser visitada sin demora. Es bastante interesante,con viñetas, caricaturas, vídeos de castings y fotografías perfectas para decorar el salón. Quizá La Dolce Vita tiene mucho más protagonismo que Ocho y medio o Amarcord, y eso es negativo, pero para fellinianos es una cita importante. En la tienda hay cosas muy interesantes pero precios muy altos, así que al laboratorio sólo me llevé la guía de la exposición. A tal clase llegué tarde, por un pequeño fallo técnico (coger Atocha en vez de continuar por Ronda de Atocha), pero no tuvo importancia. Que esto es la universidad, y todos odian Bolonia.

Falta adaptación a la facultad, a sus chicos y sus chicas. Si la situación no torna a total indiferencia, seguiré escribiendo.