The ArchAndroid salió a la venta el 18 de mayo en los Estados Unidos; lógicamente en España se puede conseguir de importación. El EP
The Chase (2007, con la Suite I) llamó la atención de
Sean "Diddy" Combs, el jefazo de una
Bad Boy Entertainment muy venida a menos. Por suerte Diddy ya no mete la mano donde no debe y Monáe ha tenido libertad total para realizar un proyecto variado y alejado del
mainstream (por demérito de los artistas comerciales, no suyo).
Este es un trabajo conceptual, cuya historia se resumiría así (Allmusic.com mediante): Monáe fue generada en el siglo 28, traída al siglo 21; sus órganos fueron clonados y re-utilizados para el androide Cindi Mayweather, cuya misión es liberar Metropolis de una sociedad secreta de opresores. De este modo se tratan temas como la predestinación, la segregación, los sentimientos en los robots (el amor sobre todo, ¡entre robots femeninos!), y todo en un contexto sumamente
freak. De todas formas, las letras no tienen tanta importancia; lo importante es escuchar este collage de estilos tan sorprendente y bien desarrollado.
Tras el primer tema orquestal ("Suite II Overture"), pueden aparecer las primeras comparaciones con Prince. "Dance or Die" (junto con el poeta
Saul Williams), es electro-funk muy up-tempo y bailable. La letra relata la posibilidad de evasión o lucha en un mundo sumido en crisis ("
This man wants to see another jubilation/
And that man wants us in emancipation"). Sin cortes viene "Faster", donde empieza el giro hacia el R&B. Posteriormente, "Locked Inside" es soul claramente influido por "Golden Lady", de
Stevie Wonder. Habla sobre la incomunicación, la muerte lenta de la música, los artistas que venden mentiras con su música, con algún verso algo antiguo. Es uno de los mejores temas, pop bello y espacioso. El soul-pop continúa en "Sir Greendown", y en "
Cold War", quizá un poco
Rihanna, pero Janelle la defiende muy bien.
Después viene lo bueno. "
Tightrope" es funk con mucho soul, espéctaculo old-school con su amigo
Big Boi, tarareando na, na, na, na, na para después deleitarnos con una de las estrofas a las que nos tiene acostumbrados, con una gran respuesta de Monáe; todo acompañado por clásicos coros y metales. Tras ello la extrañísima "Neon Gumbo", y aún más sorpresa resulta ser "Oh, Maker". ¿Qué es eso, neo-soul, folk-pop secuenciado? No se puede describir, hay que oírlo, porque la artista lo hace todo muy creíble. Ahora pasamos a terrenos punk ("Come Alive") donde Janelle da unos muy buenos gritos y la guitarra acústica queda fuera de lugar (queda compensada por la eléctrica). "Mushrooms & Roses" es uno de los momentos más
The Love Below y más
Prince del álbum, pop-rock psicodélico con solos de guitarra, que quizá divaga demasiado.
La "Suite II Overture" (con toques a lo
Bioshock) deja paso a "Neon Valley Street", otra vez soul-pop con ritmos de MPC (¡y un sample de
Rodgers & Hart!) y voces robóticas, donde la voz brilla y reina bien acompañada por la producción. "Make The Bus", colaboración con sus paisanos
of Montreal, representa justo lo más desacertado de The Love Below, por simple, desacertado y sobreactuado. "Wondaland" es pop-electrónico algo futurista pero también de cuento con toques de humor. "57821"(con
Deep Cotton) es pop sencillote, con letras que se asemejan en épica y ambientación a
Led Zeppelin, pero es más apropiado para ambientar una película medieval que para el futurismo. "Say You'll Go"
continúa con el pop, más bonita y elaborada, aunque parece que la larga duración no beneficia su estilo. Retiro lo dicho: "BaBopByeYa" son 9 minutos dignos de escucha por su elegancia, un pop vocal clásico que por poco no es idóneo para una película antigua de espías.
La mezcla de este disco puede sumar puntos pero también restar, pues es muy sorprendente pero le falta coherencia. Y aparte de las canciones anteriormente mencionadas que están producidas por debajo de la media del trabajo, se echan mucho en falta momentos donde brille más la voz de Monáe, y momentos más funk. Por otra parte, objetivamente, o si lo toman como un álbum de soul-pop, éste sobrepasa con creces a cualquier grupo actual de prog-rock épico, pues
The ArchAndroid es apabullante y extremadamente ambicioso, mezcla de estilos como ya no encontrarán. Además, como la mayoría de grandes álbumes este año, la artista sabe cerrarlo perfectamente y, con excepciones, las canciones son directas, no se pierden en divagaciones pretenciosas y tienen una justa duración. Si esto se repite,
Erykah Badu tendrá que compartir su trono como reina del buen R&B.
8.5/10 Notable alto